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Quién era Esquilo?
Sus Libros
Los Siete
contra Tebas
Agamenón
Los Persas
Las Coéforas
Las Euménides
Los Suplicantes
Prometeo Encadenado
FRAGMENTOS
" Pido a los dioses
que me libren de este penoso trabajo, de esta guardia sin fin
que estoy haciendo en lo alto del palacio de los Atridas, todo
el año alerta como un perro, contemplando las varias constelaciones
de los astros de la noche... Siempre esperando... Llega la noche,
mas no viene con ella el reposo a mi lecho húmedo de rocío.
Jamás le visitan los sueños; en vez del sueño,
es el temor quien se sienta a mi cabecera y no me deja cerrar
los ojos al descanso. ...¡Venga por fin el dichoso instante
que me vea libre de esta fatiga! ¡Aparezca en medio de la
noche el fuego de la buena nueva!
...
Ah condición de las cosas humanas! Prósperas, una
sombra puede darles la vuelta; si viene el infortunio, una esponja
mojada, arrojada contra ellas, borra el dibujo. Es esto mucho
más que aquello, lo que me mueve a la piedad. "
PERICLES
de Plutarco
Viendo César en Roma ciertos
forasteros ricos que se complacían en tomar y llevar en brazos
perritos y monitos pequeños, les preguntó, según parece, si las
mujeres en su tierra no parían niños; reprendiendo por este término,
de una manera verdaderamente imperatoria, a los que la inclinación
natural que hay en nosotros al amor y afecto familiar, debiéndose
a solos los hombres, la trasladan a las bestias. Puesto que nuestra
alma es por naturaleza curiosa y ávida de espectáculos, ¿no es
razonable censurar a los que abusan de este instinto, consagrándolo
a lecciones y espectáculos indignos de atención y despreocupándose,
por otra parte, de las cosas bellas y útiles?
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Poeta y padre del Teatro Clásico
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Esquilo, (en griego antiguo: Aiskhúlos)
Nacido en Eleusis, 525 aC y muerto en Gela, 456 aC, dramaturgo
griego. Predecesor de Sófocles
y Eurípides, es considerado como el creador de la tragedia
griega.
Nació en Eleusis, Ática, lugar en el que se celebraban
los misterios de Éleusis. Pertenecía a una noble
y rica familia de terratenientes. En su juventud fue testigo del
fin de la tiranía de los Pisistrátidas en Atenas.
Fue uno de los «Maratonianos»; luchó en las guerras
promovidas contra los Persas en la batalla de Maratón 490
adC, en las de Salamina 480 adC y, posiblemente, en la de Platea.
Alguna de sus obras, como Los persas 472
adC, y Los siete contra Tebas 467 adC, son el resultado
de sus experiencias de guerra. Fue, también, testigo del
desarrollo de la democracia ateniense. En Los suplicantes 490
adC, puede detectarse la primera referencia que se hace acerca
del poder del pueblo, y la representación de la creación
del Areópago, tribunal encargado de juzgar a los homicidas.
En Las Euménides 478 adC, se apoya la reforma de
Efialtes 462 adC, transferencia de los poderes políticos
del Areópago al Consejo de los quinientos.
Se le acusó de haber revelado los misterios de Eleusis,
por lo que fue juzgado y posteriormente absuelto.
Viajó a Siracusa Sicilia, invitado por
el tirano Hiéron, para el que produjo Las mujeres de
Etna en honor a la nueva ciudad de Etna que éste había
fundado, y puso, de nuevo, en escena, Los persas. Tras la representación
de la Orestíada 458 adC, volvió a visitar Sicilia,
donde murió en Gela, entre 456 adC y 455 adC.
Tuvo un hijo, Euforión, que, como él, fue un poeta
trágico.
Escribió 82 piezas (algunas fuentes las cifran en 90),
consiguió su primera victoria en composición dramática
en el 484 adC, siendo sus rivales Pratinas, Frínico y Quérilo
de Atenas. Sólo fue vencido por Sófocles en el año
468 adC.
De la importancia de su obra da fe el hecho de que se permitiera
que sus obras fueran representadas y presentadas en el agón
(«certamen») en los años posteriores a su muerte,
junto a las de los dramaturgos vivos; un honor excepcional ya
que era costumbre que las obras de los autores fallecidos no se
pudieran presentar al agón.
De toda su obra sólo se conservan siete piezas, seis de
ellas premiadas, y sustanciosos fragmentos de otras tantas.
Pese a la importancia de su obra, en su epitafio Esquilo no fue
recordado como poeta o dramaturgo, sino por su valor en la batalla
de Maratón:
Esta tumba esconde el polvo de Esquilo,
hijo de Euforio y orgullo de la fértil Gela
De su valor Maratón fue testigo,
y los Medos de larga cabellera, que tuvieron demasiado de él.
Texto griego original:

(Anthologiae Graecae Appendix, vol. 3, Epigramma sepulcrale
17)
Muerte y su predicción
Poco antes de su muerte, el oráculo le vaticinó
que moriría aplastado por una casa, por lo que decidió
residir fuera de la ciudad. Curiosa, y trágicamente, falleció
al ser golpeado por el caparazón de una tortuga, que fue
soltado por un quebrantahuesos desde el aire.
Características generales
Esquilo era muy dado a condensar sus obras en trilogías
ligadas, que trataban sobre algún tema en particular, aunque
cada parte conservaba su sentido completo y podían ser
perfectamente representadas por separado. Los primeros tres dramas
de una secuencia de cuatro dramatizaban episodios consecutivos
del mismo mito y el drama satírico que seguía contenía
una historia relacionada con los mismos. En los concursos dramáticos
se representaban tres tragedias además de un drama satírico,
con el que se relajaba la tensión del público. Tras
su época, la trilogía ligada quedó como una
opción ocasional, mientras que muchísimas puestas
en escena consistían en cuatro dramas independientes.
Los persas (472 adC), Los siete contra
tebas y Las suplicantes son dramas de dos actores ya
que fue Esquilo el que introdujo el segundo actor en escena, disminuyendo
la intervención de los coros, y haciendo posible el diálogo
y la acción dramática. Los diálogos principales
son fundamentalmente entre personajes y coro con una gran variedad
de esquemas estructurales y un ritmo de acción más
bien lento. Éste es uno de los rasgos principales del arcaísmo
del teatro de Esquilo.
En la Orestíada (Agamenón,
Las Coéforas, y Las Euménides), Esquilo dispone
de Skene, de Ekkylkema, de Mechane y de un tercer actor, como
vemos en la escena del Agamenón en la que aparecen en un
agón Agamenón y Clitemnestra, estando presente,
en silencio, Casandra.
El interés central de los dramas de Esquilo
se halla, principalmente, en la situación y en su desarrollo,
más que en los personajes. El personaje que ha sido más
trabajado por el autor es Clitemnestra en la Orestíada.
Los coros esquileos casi siempre gozan de una
personalidad fuerte y peculiar, sus palabras, junto a la música
y la danza, contribuyen a llamar la atención sobre los
profundos temas del teatro de Esquilo, determinando el tono de
todo el drama. Los coros esquileos tienen, a menudo, una importancia
sustancial sobre la acción. Las Danaides y las Erinias
son, de hecho, las principales protagonistas de sus dramas.

Las Danaides
de John William Waterhouse, 1904
El estilo lírico de Esquilo es claro pero con una fuerte
tendencia a lo arcaico y con rasgos hómericos. Sobresalen,
al presentar modelos de lenguaje y de imágenes, metáforas,
símiles, campos semánticos determinados, elaborándolos
hasta los detalles más mínimos y manteniéndolos
a lo largo de todo el drama o de la trilogía.
Otra característica peculiar, es el decoro trágico,
el protagonista tiene que expresarse como lo que es, por ejemplo,
en el caso de Agamenón, éste debe hablar como lo
haría un héroe trágico.
También es audaz, y está dotado
de una gran imaginación a la hora de aprovechar los aspectos
visuales de sus dramas. El contraste entre el vestido de la reina
persa al entrar en su carroza y la vuelta de Jerjes vestido sólo
de harapos; la caótica entrada del coro en Los
siete contra Tebas; Las Danaides de aspecto africano,
vestidas exóticamente, su enfrentamiento con los soldados
egipcios, la alfombra púrpura que llevará a Agamenón
a la muerte, Las Erinies en escena, la procesión que concluye
en la Orestíada etcétera, demuestran su dominio
de la técnica teatral y la escenografía.
Temas y elementos fundamentales
El sufrimiento humano es el tema principal en el teatro esquileo,
un sufrimiento que lleva al personaje al conocimiento (recordar
la máxima del pathei mathos, el conocimiento a través
del sufrimiento) y que no está reñido con una fuerte
creencia en la justicia final de los dioses. En su producción
el sufrimiento humano tiene siempre causa directa o indirecta
en una acción malvada o insensata que conduce a la desgracia
de los protagonistas pero que puede haber sido heredada por los
mismos. Es fundamental, a este respecto, la fuerza del genos,
de la herencia de la culpa y de los lazos de sangre, que provoca
que las faltas de los antepasados sean heredadas por los protagonistas
míticos actuales como ocurre con el enfrentamiento entre
Atreo y Tiestes que empaña las existencias de Agamenón,
Egisto y, más tarde, de Orestes. Por lo tanto, en ocasiones,
se trata de víctimas indirectas que, a veces, incurren
ellas mismas en una culpa mayor o menor, pero de las que muchas
son completamente inocentes.
Un elemento clave en el teatro esquileo es la
sustitución, en la escena final, de la persuasión
en lugar del empleo de la violencia; como vemos en la Orestíada.
Casi siempre, los dioses, son severos e implacables y los mortales
se encuentran prisioneros, sin esperanza, pese a que puedan elegir
cómo afrontar su propio destino. En sus últimas
producciones, sobresale un concepto diferente de la divinidad,
como ocurre en la Orestíada donde los dioses del
Agamenón y de Coéforos se convierten en Euménides,
en responsables y afectuosos protectores de los mortales que lo
merecen.
Esquilo está muy interesado en la vida
comunitaria de la polis y todas sus obras conservadas tienen aspectos
visiblemente políticos. Parece ser un gran opositor de
la democracia (en las suplicantes la decisión del rey se
demora por culpa de la consulta popular, lo que supone un gran
riesgo para la supervivencia de su pueblo), un mundo cuyos elementos
aparecen por primera vez en Las suplicantes. En todos los dramas
de Esquilo aparece el contraste entre el individuo potente y dedicado
a sus intereses, así como al control del estado, y cuyos
actos, frecuentemente irresponsables, amenazan con arruinarlo,
y la comunidad, que debería tener el control de sí
misma y cuyas acciones colectivas aseguran la salvación
general.
© Esquilo.org
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